miércoles, 5 de noviembre de 2014

Innovación y desarrollo de nuevos productos, factores imprescindibles en la creación de las startups del futuro

En 2100 habrá que alimentar a 6.000 millones de personas más de los que habitan hoy en nuestro planeta, según Naciones Unidas. La escasez de tierra cultivable, el enorme gasto energético de producción y las escasez de agua, nos está obligando a pensar qué comemos y cómo lo producimos. Esta evolución hace que la imagen que tenemos de un granjero tosco y poco formado (académicamente) está destinada a desaparecer. Los agricultores del futuro, y casi del presente, están al tanto de lo necesarias que son las nuevas tecnologías, en el desarrollo y eficiencia de nuestros campos.

La necesidad de maximizar la producción por parte de las granjas convencionales ha llevado a comenzar a utilizar las nuevas tecnologías y el análisis de datos, para lograr mayor innovación y eficiencia en el proceso de producción. Este es el caso de la startup española Bynse, un ejemplo claro del uso del Big data, ha desarrollado unos sensores que, bajo tierra o sujetos a las hojas de las plantas, recogen información del microclima cada 10 minutos. Esta tecnología tuitea información relacionada con el tiempo, también información sobre cuándo las plantas necesitan ser regadas o recogidas y proveen a los agricultores de información sobre enfermedades. Además, el análisis del Big data permite a los agricultores incrementar su producción a través de una mayor eficiencia y reducción de costes.

Explotar la información que se puede recoger de estos sensores para desarrollar múltiples aplicaciones y servicios de valor añadido que pueden ofrecerse a los agricultores y compradores de materias primas, se ha convertido en una oportunidad para muchos proyectos de emprendimiento. Del mismo modo, que la trazabilidad de los alimentos es una clara ocasión para el desarrollo del marketing y posicionamiento de algunas marcas de alimentación.

La investigación y desarrollo de nuevos alimentos que hasta ahora no conocíamos y que serán cada vez más habituales en nuestra dieta hace que se estén popularizando cereales ancestrales que ahora se retoman gracias a nuevas técnicas de cultivo y tras descubrir su importancia y propiedades nutricionales. Entre ellos, destacaré el "super arroz verde", un producto investigado por el Instituto de Investigación del Arroz, una institución sin ánimo de lucro ubicada en Filipinas y la Academia China de Ciencias Agrarias, cuya utilización implicará la sostenibilidad del producto, además de su fabulosa adaptación a la sequía, las inundaciones, el agua salada y la plaga de insectos. Pero también podemos hablar de la utilización de la quinoa, el teff etíope, las algas, e incluso, los insectos como fuente de alimentación para la población mundial. Estos nuevos productos de alimentación supondrán el desarrollo de nuevos negocios y la adaptación de otros existentes ante la aparición de nuevos ingredientes: granjas de insectos, granjas marinas de algas o peces, etc. También se conseguirá el desarrollo de nuevos productos o la evolución la formulación de productos existentes centrados en las propiedades de los nuevos ingredientes y su potencial.

La empresa española Balfegó, con sede en Ametlla de Mar, en Tarragona, pesca atunes rojos durante el periodo de pesca legal y los empuja desde mas adentro hacia sus granjas marinas situadas a algunos kilómetros de esta cosa mediterránea. Esta firma ofrece atún rojo fresco los doce meses del año gracias a que mantienen a los atunes vivos en enormes piscinas marinas donde engordan y recuperan la grasa que han perdido durante el periodo de desove. El negocio es así sostenible y respetuoso con el medio ambiente ayudando a la recuperación de esta especie que ha sufrido una sobrepesca que la está poniendo en peligro.

Las nuevas startups surgidas en el ámbito de la alimentación rediseñarán el mapa alimentario y romperán con lo establecido. Nuevas empresas compuestas por bioquímicos, genetistas, nutricionistas y data scientists que buscan decodificar los alimentos para poder alterarlos y diseñar otros nuevos. Su propósito es revolucionar el futuro de la alimentación con una visión global, no de nicho. Nuevas oportunidades que estarán íntimamente vinculadas a nuevos perfiles de profesionales que ofrecerán una visión más innovadora del sector de la alimentación.

Y, finamente, hablaré de nuevos consumidores, porque el comprador del mañana será cada vez más consciente de lo que compra y lo que quiere, por un lado, productos más saludables y, por otro, contribuir a la sostenibilidad del entorno. Ambos factores, favorecerá el crecimiento del comercio online.

La gente está cambiando cómo y dónde compra. Tanto en Estados Unidos como en Europa, los consumidores buscan, cada vez más, los alimentos de productores y artesanos locales. Los servicios de suscripción están ganando popularidad, ya que dan la posibilidad de comer alimentos sanos, locales y ahorrar mucho tiempo comprando. La startup Aglocal lleva la innovación a los canales de suministro de la carne. Se trata de una plataforma online que da  a los granjeros la opción de listar toda su carne disponible, incluyendo algunos cortes no habituales. En la parte de la demanda, los clientes buscan los productos en la lista, eligen el origen de las reses, el corte deseado y los compran onlines. En cuanto a la empresa existe una mejora en cuanto al problema del desperdicio de los alimentos y, además, facilita a los agricultores la venta de una mayor parte de su producción.

Estamos inmersos en una "tercera ola" de empresas que basa su auge en la creación de nuevos negocios asociados a un producto más cercano, donde el comprador puede conocer el origen y las características del mismo. Se incrementa la transparencia en relación al origen de los alimentos y, finalmente, nos encontramos ante la creación de productos menos industrializados y más artesanos.









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