martes, 27 de agosto de 2013

Primer aniversario de El Paro No Nos Para... gracias por hacerlo posible

Este mes se cumple un año desde la publicación del primer post en este blog, dedicado a fomentar la cultura del emprendimiento a través de las historias y los relatos de emprendedores. Un cuaderno que nació de la necesidad de seguir desarrollando una de las profesiones más maravillosas, la que más se aproxima a las alegrías y penurías de la gente y la más necesaria en estos momentos duros que nos han tocado vivir, pese a su lado “canalla”: el periodismo. Una profesión que, veintidós años antes, se convirtió en un “sueño hecho realidad” al incorporarme a uno de los medios de comunicación de mayor prestigio a principios de los años 90, el periódico El Mundo.

Un hecho tan doloroso como es integrar el número de despedidos en un Expediene de Regulación de una empresa tras años a sus servicio, me ha hecho más fuerte, pese al pellizco en el alma y los primeros día en estado de shock, he crecido como persona y, fundamentalmente, me he desarrollado como profesional, de una manera diferente y más auténtica.


En estos meses que han transcurrido desde que crucé el umbral del edificio de El Mundo y tras unos primeros días a la deriva profesional y personal, a la búsqueda de continuas explicaciones que me hicieran comprender “por qué a mí” y con un futuro incierto, he conseguido ser más yo. Porque soy una persona optimista, pro-activa y luchadora que, en estos momentos de renovación y reinvención profesional, ha entendido que la filosofía del emprendimiento es la única forma de crecimiento e incorporación al mercado del trabajo.

En este sentido, cada uno de los post publicados semanalmente a lo largo de estos 365 días han sido para mí fuente de inspiración y, al mismo tiempo, de fortalecimiento para avanzar en mi propio futuro. En cada uno de los textos incluidos en El Paro No Nos Para he vivido cambios legislativos que han supuesto un avance en las ayudas ofrecidas por parte de las Administraciones y del propio Gobierno central para los emprendedores, agilizando la creación de empresas, incluyendo medidas que fomenten la inversión y la actividad en España, sumando algunas medidas fiscales de apoyo al emprendedor como el régimen especial de Iva que permitirá no ingresarlo hasta cobrar la factura, fomentar la segunda oportunidad con un mecanismo extrajudicial de pagos o la inclusión de una asignatura sobre emprendimiento en la educación obligatoria.

He disfrutado narrando historias únicas de emprendiduría, que tienen un denominador común: esfuerzo, trabajo y tesón, como la puesta en marcha de proyectos como: Realizables.com; La Cocinona, Buenas y Santas, Los Buceítos, Spazio, La Cocina de Juanita y otros muchos. He contado con la participación de algunas de las personas con mayor peso en asociaciones o empresas, dedicadas al fomento del emprendimiento, como Womenalia, la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid o El Club del Emprendimiento. Y he conseguido involucrar a colectivos tan importantes como el educativo, contando con la participación de algunos de los representantes de una de las Cooperativas Educativas más destacadas de la Comunidad de Madrid, como es GSD Cooperativa, que nos ofreció una interesante y necesaria visión de la integración de la filosofía de la emprendiduría en las aulas, o el emprendimiento social, con Socialnest. Pero, hay más. Muchas más historias que esperan ser contadas y a las que ofrezco mi oidos y el teclado de mi ordenador para ser contadas.

Pero un año da para mucho. Y a lo largo de él, también he visto a personas de mi alrededor perder sus puestos de trabajo, a familias deshauciadas de sus casas por no poder pagar, colas interminables en las oficinas de empleo, mujeres u hombres, con edades comprendidas en una amplia horquilla, que se aproximaban a los tablones de anuncios con la esperanza de que fuera “hoy” el día en el que, por fín, dejarían de formar parte de la lista de parados de nuestro país. Directivos, políticos y empresarios incapaces de ver más allá para alcanzar una solución al problema del desempleo, y también, a emprendedores que han fracasado en el intento por poner en marcha proyectos de futuro y que han entendido que el “fracaso” forma parte de un éxito futuro.

La cara y la cruz diaria, en la búsqueda por la supervivencia y la dignidad como personas y trabajadores. Por todo este año vivido, pienso que merece la pena intentarlo, que hay que luchar por conseguir nuestros sueños, que no es fácil, quién dijo que lo fuera... pero que es posible.

Por ello, os doy las gracias a todos los que durante estos 365 días habéis hecho posible este proyecto y espero poder seguir contando con vuestras historias de emprendiduría.








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