jueves, 21 de marzo de 2013

Nuevas estrategias del Gobierno de Rajoy para el emprendimiento

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, presentó la semana pasada la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven (2013-2016) a la que convocó a organizaciones empresariales y sindicales para enviar un mensaje de confianza ante la sociedad española y ante quienes "nos contemplan desde fuera".

Rajoy entró en el Palacio de la Moncloa, flanqueado por los secretarios generales de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, y seguido de los presidentes de la CEOE, Juan Rosell, y de CEPYME, Jesús Terciado, a quienes acompañaban la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la ministra de Empleo, Fátima Báñez. Con la presencia de los interlocutores sociales al acto, el presidente del Gobierno quiso enviar un mensaje de "unidad, confianza, esperanza y aliento" ante el reto que supone combatir la alta tasa de empleo juvenil que en España supera el 55 %.

La mayoría de las medidas que contempla la estrategia están destinadas a favorecer el emprendimiento entre los jóvenes e incluye actuaciones para mejorar su empleabilidad a través de la formación o de implementación de nuevos incentivos. El plan considera 15 medidas de choque -de las cuales algunas ya fueron aprobadas en un real decreto-ley el pasado 22 de febrero- que beneficiarán a más de un millón de jóvenes, y otras 85 para medio y largo plazo. Para ello se destinarán 3.485 millones de euros, de los que el 32 % está cofinanciado por el Fondo Social Europeo.


Las medidas de choque tendrán un coste económico durante los cuatro años de la Estrategia de 1.750 millones de euros, de los que el 40 % se destinarán a estímulo de la contratación; el 38 % a medidas de autoempleo y emprendimiento y el 22 % a la formación y mejora de la intermediación. Además, en materia de Responsabilidad Social de las Empresas, el Ministerio de Empleo reconocerá con un "sello o distintivo" la contribución de empresas e instituciones que colaboren con la estrategia, aunque Rajoy no ha especificado cómo.

Os presento un informe sobre la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA) en nuestro país, elaborado por GEM (Global Entrepreneurship Monitor)-Gera y presentado en 2012 para datos de 2011, el 5,8%  de la población con edades situadas entre 18 y 64 años se sitúan en fase emprendedora, incrementándose en un 34,8% del mismo periodo del 2010 y equiparándose al mismo nivel del año 2005. Me parece interesante mostraros que aunque las medidas aprobadas por el Gobierno pueden ser interesantes favorecen a jóvenes hasta 30 años y existen estudios, como el que desarrollo a continuación, que reflejan que el perfil medio del emprendedor en nuestro país son mujeres y hombres mayores de 50 años.

El índice TEA se compone de dos partes: la actividad naciente y la nueva o en consolidación. La primera está formada por las iniciativas que se están poniendo en marcha y cuyo grueso todavía no ha sido dado de alta en el registro oficial de empresas o de autónomos. Esa parte representaba, en el momento de la medición, casi un 57% del total de la actividad en fase emprendedora, lo que pone de manifiesto que más de la mitad del emprendimiento del 2011 todavía no está aportando los beneficios esperables para la economía en términos de riqueza, empleo e innovación. Por otro lado, el 47% restante de la TEA lo componen las actividades que todavía no han superado los tres años y medio de vida en el mercado. Son las iniciativas que si han superado la fase de puesta en marcha desde el año 2008, aproximadamente, y que siguen operativas actualmente trabajando en su consolidación. Dado que la mayoría de estas actividades son micro empresas o proporcionan empleo sólo al emprendedor, su impacto económico y en términos de empleo es discreto y acorde con la actual situación de crisis. En consecuencia, la situación del emprendimiento en el 2011, es diferente de la observada con anterioridad y los datos deben interpretarse en su justa medida.

El elevado índice de desempleo en España, está empujando a una parte de la población a emprender. Así, la proporción de actividades que se han emprendido por necesidad ha aumentado un 36,3% respecto del 2010. Se trata de un indicador que viene aumentando desde el 2008 y que en el 2011 ha alcanzado el valor máximo desde el inicio del observatorio en España en el año 2000: casi un 26% del total de la actividad que recoge el TEA. El año 2005, que presentó un TEA similar al del 2011, la parte correspondiente a la necesidad fue de un 14,5%. El emprendimiento derivado de la necesidad, salvo excepciones, no tiene las características de calidad que se asocian a la creación de empresas competitivas: inversión en innovación, vocación de creación de empleo, internacionalización y rápido crecimiento, por lo que se trata de una actividad de bajo impacto económico y que obedece más a criterios de subsistencia de los que las ponen en marcha. El fenómeno del emprendimiento por necesidad puede seguir aumentando en el 2012, dado que en el 2011 la tasa de intención emprendedora ha aumentado un 44,8% entre 2010 y 2011, cifra que no se había obtenido con anterioridad.

El perfil medio del emprendedor ha sufrido algunas variaciones en los últimos años. La mujer ha aumentado su participación en el proceso emprendedor y también lo han hecho los jóvenes y personas con edades superiores a los 50 años. El año 2011, las iniciativas que se están poniendo en marcha desde situaciones laborales de paro representan un 23,7%, cuando esta cifra fue del 14,2% en el 2010. Por consiguiente, estamos ante un colectivo emprendedor muy diversificado en cuanto a formación y renta. Fruto de esta diversidad, el conjunto de las actividades emprendedoras del 2011 es una mezcla de actividades poco ambiciosas junto a otras que presentan rasgos de calidad.

En el apartado de la financiación, el capital semilla mediano necesario para la puesta en marcha de una actividad se ha mantenido en los 30.000€ observados tanto en el 2009 como en el 2010. Sin embargo, la moda o caso más frecuente ha sido invertir 20.000€, lo que representa 10.000€ menos que en el año 2010. Los emprendedores están poniendo, por término medio, el 57,5% del capital necesario, menos que el año 2010 en que asumían el 67,1%. En el 2011, sólo un 30% del colectivo pone todo el capital, habiendo descendido este indicador un 20% aunque poner el 100% del capital siga siendo el caso más frecuente. Alrededor de un 70% de los emprendedores nacientes necesita fondos ajenos para poner en marcha su iniciativa.

No hay duda de que la población española ha recibido el mensaje acerca de la importancia que tiene el emprendimiento como motor para superar el actual escenario económico, pero el entorno no favorece sus aspiraciones. Así, algo más de la mitad de la población de 18-64 años auto reconoce tener los conocimientos y habilidades necesarios para poner en marcha un pequeño negocio y el 65,2% piensa que emprender es una buena opción profesional. Sin embargo, de esa misma población, sólo un 14,4% identifica, en estos momentos, buenas oportunidades para emprender en la zona en que vive. Asimismo, sólo un 28,7% afirma conocer a otros emprendedores, con lo que, la red social para imitar ejemplos es más escasa que hace unos años en que llegó a acercarse al 40%. Por último, el temor al fracaso ha aumentado entre el 2010 y el 2011 y afecta a un 53,1% de la población adulta, de manera que la mejora del entorno se percibe como clave para motivar al emprendedor potencial.

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