viernes, 7 de diciembre de 2012

El arbitraje como herramienta para la resolución de conflictos

De entre las diversas modalidades de protección pública que se registran en el  panorama nacional sobresalen aquellas que consisten en el ofrecimiento de instrumentos para la solución de los conflictos con carácter alternativo, o en su caso,  complementarios a los tradicionales que ofrece la Administración de Justicia.

Estas alternativas se justifican para  intentar conseguir una menor confrontación, sabiendo que no hay mejor solución que la que es voluntariamente aceptada por las partes contendientes.

Estos instrumentos alternativos de resolución de conflictos surgieron a mediados del  siglo XX en Estados Unidos, conocidos habitualmente por las siglas inglesas ADR (Alternativa de Resolución de Disputas), y actualmente se están implantando, tanto en las sociedades desarrolladas como en las que están en vía de desarrollo.

El número de arbitrajes en España en conflictos dentro del ámbito civil es limitado porque un porcentaje alto de abogados no conoce esta fórmula para la resolución extrajudicial de conflictos.

En esta línea está desarrollando su actividad profesional Abydos, un equipo multidisciplinar integrado por abogados, psicólogos, economistas y mediadores que ponen en común su experiencia y conocimientos profesionales, con el fin de orientar en la resolución eficaz de diferentes conflictos. Para informarme de la labor que vienen desarrollando, desde hace poco más de un año, he quedado con Inmaculada una de las profesionales integrantes de este proyecto.



Es una mañana bastante fría y me dispongo a iniciar el trayecto en metro que me llevará hasta el edificio en el que tiene su sede Abydos, situada en la calle Las Fábricas, 1 de Alcorcón. Al salir de la estación, me encuentro con una frontera natural que separa la zona industrial del barrio. Una amplia avenida invadida de árboles, con numerosas zonas verdes y espacios destinados a los más pequeños.



Inmaculada me desgrana, poco a poco, el origen de la idea y me comenta que en un momento de su desarrollo profesional observó que el desempeño de su trabajo no iba en consonancia a sus principios ni a sus ideas. "No era feliz realizando la labor que hacía. Así que después de doce años ejerciendo como abogada en un bufete tradicional. Me di cuenta que no era a lo que quería seguir dedicando mi tiempo".

Después de diferentes intentos por trabajar en algo que se ajustara mucho más a lo que verdaderamente le interesaba y sin conseguirlo, Inma dio una vuelta de tuerca más a su idea de futuro profesional. De esta forma, surgió la oportunidad deseada, justo en el mismo momento en el que Carolina, psicóloga infantil y con la que ella había colaborado en otras ocasiones, iniciaba también una nueva andadura laboral.

De esta forma se fueron trazando las bases para hacer realidad su idea de emprendimiento. Inmacula me indica que "nos dimos cuenta que era necesario una visión integral de nuestros trabajos. Yo, como abogada soy consciente de que no podemos solucionar los problemas de la gente, porque no todos los problemas tienes solución jurídica. Es muy frustrante cuando alguien viene a tu despacho con un problema. Inicias procedimientos judiciales muy duros y, al final, aunque hayas ganado, tu cliente se ha ido descontento. Entonces nos planteamos que era necesario incorporar herramientas que ayudasen a solucionar los conflictos, sobre todo, en temas de familia, de separaciones, o en aquellos en los que son protagonistas los niños".



Un estudio pormenorizado de lo que necesitaba la sociedad les condujo a tratar los conflictos familiares o de pareja, de otra manera, con apoyo psicológico. En el caso en el que los niños son los principales afectados, tratando de que no estén solos. Intentar evitar los juicios, ya que como Inma subraya "son muy destructivos personalmente".

Esta abogada, de verbo fácil y fluido, me dice que poco a poco han conseguido hacerse con clientes, prácticamente, sin tener que recurrir a otro tipo de publicidad que no haya sido el "boca a boca".

La elección de la zona es importante en cualquier proyecto de negocio que una persona esté dispuesta a emprender y en este sentido, Inma me comenta que "haber pensado en la zona sur de Madrid como lugar en  el que asentar nuestra idea se debe a que vimos en ella mucho mercado, mucho potencial. Además buscábamos, no sólo la cercanía a nuestros domicilios para poder conciliar la vida profesional con la personal, sino también por la buena comunicación que ofrece al encontrarnos muy cerca de una estación de Metrosur ".

En cuanto a las subvenciones utilizadas por Inma y Carolina para iniciar el emprendimiento, me indica que"no pudieron favorecerse de ninguna ayuda. "Conscientes de que no disfrutaríamos de ningún apoyo por parte de la Administración, iniciamos una apuesta personal".

A lo largo de nuestra conversación, abordamos la necesidad de que los centros escolares, universidades y otros centros educativos incorporen a sus programas la filosofía del emprendimiento como un valor necesario para que nuestras generaciones futuras sean conscientes de que es necesario interiorizar la filosofía de la emprendiduría. Inma me comenta que "hay que perder el miedo, sólo así se puede recuperar la ilusión. Sería necesario romper tabús. Desde el mismo momento en que en el colegio un niño se sale del dibujo y le regañan...".

La mediación, el arbitraje, la negociación asistida, el derecho colaborativo, la terapia psicológica o el simple asesoramiento profesional, herramientas imprescindibles para conseguir la solución de conflictos.















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